Los niños de azote

¿Cómo canalizar el castigo a alguien a quien no se le puede castigar? Los príncipes de Inglaterra no podían ser castigados por sus tutores, por lo que debió idearse un sistema para castigarlos.


La expresión chivo expiatorio, utilizada para designar a aquella persona  o situación al que se le atribuyen y asignan todas las culpas de las que no es responsable, se dice en inglés: “Whipping boy”, lo que podríamos traducir como “Niño de Azote”. El concepto castellano y el inglés tienen sus raíces en episodios histórico-culturales muy distintos entre sí pero que, sin embargo, comparten una base psicológica común: cargar a uno con la culpa de los otros.

La culpa es un elemento clave de la concepción judeo-cristiana de la vida y de la muerte y la expresión chivo expiatorio se encuentra en todas las lenguas occidentales.
Para expiar estas “culpas”, los hebreos en la antigua Palestina iniciaron un ritual, conocido como “chivo expiatorio”, el cual implicaba la elección azarosa de dos chivos, cuyo destino, como es de esperarse, desconocen hasta el último momento. Mediante la Kábala, uno de los chivos se salvaba del sacrificio pero el otro, inocente y desprevenido, era cargado con todas las culpas y pecados del pueblo para ser, finalmente, abandonado en el desierto con insultos y pedradas. El chivo expiatorio padecía el infierno para el perdón de los pecados de la sociedad.

En la sociedad occidental, más precisamente en las monarquías del siglo XV y XVI, se produjo una peculiaridad con respecto a la canalización de la culpa.

Partiendo de la base del divino derecho de los reyes, por el cual se entiende que el monarca es designado por Dios, y ante la imposibilidad de los tutores y educadores de los príncipes de castigar a éstos por dicho derecho, ya que sólo el Rey podía hacerlo y rara vez se encontraban frente a los procesos educativos de sus hijos, los ingleses implementaron una ingeniosa manera de educar a los príncipes: “Los Niños de Azote”.

A cada hijo de Rey se le asignaba desde su nacimiento un Niño de Azote. Como los Príncipes no tenían compañeros de juego y sus vidas estaban llenas de obligaciones formales, éstos desarrollaban una fuerte amistad para con sus Niños de Azote, a los que llegaban a querer como hermanos. Pero el Niño de Azote, pese a ser criado junto al Príncipe y gozar de un alto status en el Reino, tenía una función muy clara en la Corte: recibir los castigos que no podían impartirse al Príncipe.

Ante el comportamiento díscolo del príncipe o actitudes indisciplinarias, quien cargaba la culpa y el correspondiente castigo era el joven paje cuyo único infortunio fue haber nacido en el lugar equivocado.

Algunos Niños de Azote fueron recompensados por sus servicios. El Rey Charles I de Inglaterra nombró a su Niño de Azote, William Murray, primer Conde de Dysart en 1643. Lamentablemente, la Historia no recuerda a aquellos Niños de Azote cuyos Príncipes no fueron tan generosos como Charles I o cuyos martirios no infundieron el efecto deseado por los educadores.

Publicado en: Artículos

5 Comentarios en "Los niños de azote"

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  1. Los niños de azote | 5 julio 2016
  1. anonimo dice:

    ojalá yo hubiera sido un Niño de Azote y que el Principe el Niño Principe me tuviera como su niño de azote ojalá hubiera podido ser un niño de azote del príncipe y todos los castigos a mi y que el príncipe hubiera gozado ver como me castigaban y como era el niño de azote y ojalá habiendo sido el niño azote un castigo que me hubiera gustado el tenerme dentro del cubo de la basura ese hubiera sido el mejor el tenerme dentro del cubo de la basura me hubiera gustado haber sido niño de azote

  2. Otro anónimo (uno diferente) dice:

    … sí que pica el agujero de la capa de ozono…

  3. Buscacanciones dice:

    Además de haber sido azotado para pagar las culpas del principe, te hubieran azotado por no poner ni una coma ni un punto y por ello no poderse entender lo que escribiste.

  4. Anónimo dice:

    Hay una película que trata de un niño de azote ¿alguien sabe como se llama?

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