El rey de la Patagonia

En los albores de la formación de Argentina y Chile como Estados, hubo un intento por parte de un francés de convertirse en rey de los Araucanos, cuyos descendientes al día de hoy reclaman la Patagonia, estableciendo una corte en el exilio con su propia moneda, himno y bandera.

Todo comenzó en 1958 cuando Orélie Antoine de Tounens, un abogado francés nacido en 1825 aficionado a los libros de viajes decidió, cual Don Quijote, dejar su Francia natal y dirigirse a Sudamérica en busca de aventuras.

Lo impulsaba un ideal: reunir a las repúblicas hispanoamericanas en una gran confederación bajo el imperio de una monarquía constitucional. Con este objetivo desembarcó en Chile en el año 1858, dedicó los dos años siguientes a dominar el español y a reflexionar acerca de la mejor manera de llevar adelante su plan.

Los pueblos indígenas que habitaban la Patagonia se encontraban en aquella época en una situación delicada. Los gobiernos argentino y chileno estaban realizando operaciones militares (Campaña del Desierto y Pacificación de la Araucanía) y a los indígenas se les hacía cada vez más difícil resistir.

Orélie Antoine consideró que esta situación convertía a la Patagonia en un lugar propicio para comenzar con su proyecto. Se relacionó con los jefes del pueblo indígena más poderoso que habitaba la región, los mapuches. Aprovechándose de la desesperación de los loncos (jefes mapuches), logró hábilmente convencerlos de que la formación de un estado sería la única forma de poder resistir los avances del ejército enemigo.

De esta manera fundó en 1860, gracias a la anuencia del pueblo mapuche, el “Reino de la Araucanía”, designándose mediante un decreto rey. El decreto enunciaba lo siguiente: “Una monarquía constitucional y hereditaria se funda en Araucanía: el Príncipe Orélie-Antoine de Tounens es designado Rey”.

Satisfecho con el éxito de su recién fundado reino, procedió a informar al gobierno chileno la situación, solicitando también el reconocimiento del gobierno francés. Sin embargo, ambas naciones desestimaron sus dichos y lo catalogaron como a un loco.

No obstante, la situación en la Patagonia era muy tensa. Se corría el rumor de que los pueblos aborígenes planeaban un levantamiento, lo último que necesitaba el gobierno chileno era a un demente que incentivara los deseos de independencia de los indígenas.

El entonces presidente de la República de Chile, José Joaquín Pérez, decidió solucionar la situación ordenando  que Orélie Antoine fuera arrestado. La orden se cumplió y el Rey de la Araucanía fue apresado, condenado y finalmente deportado a su Francia natal.

Sin embargo, este primer fracaso no alcanzó para desanimarlo, demostrando ser muy terco al regresar en 1869 a Chile. Habían pasado nueve años y la situación era completamente distinta. La colonización chilena había avanzado y el diezmado ejército mapuche no podría resistir mucho tiempo más.

Las autoridades chilenas se enteraron del regreso de Orélie-Antoine y esta vez su reacción no fue tan benevolente. Cuando Orélie se enteró de que su cabeza tenía precio, decidió prudentemente regresar a Francia.

Por increíble que parezca, a pesar de este segundo fracaso, regresó a Chile dos veces más, no obteniendo ningún éxito en ninguna de las dos y siendo deportado en ambas ocasiones a su país de origen.

Orélie finalmente entendió que su sueño no podría concretarse y decidió abandonar las reclamaciones territoriales. El problema era que le había gustado tanto ser rey, que decidió que su corte, a la cual denominó “Corte de Arauco” continuara en París. Resultó ser un hombre muy minucioso y pensó en todos los detalles, su reino tenía una bandera, diseñada por él mismo, escudo y hasta monedas. .

Parece ser que Orélie no era el único que tenía debilidad por los títulos de nobleza porque encontró muchas personas dispuestas a integrar su “Corte de Arauco”.

Cuando Orélie-Antoine de Tounens murió en 1878, lo sucedió en el trono Gustave Achille Viarde, para los amigos del reino, “Aquiles I”. Uno de sus descendientes tiene en la actualidad el título de “Príncipe del Reino de Araucanía y Patagonia”y lo ostenta, orondo, en varios videos de youtube.

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